lunes, 16 de junio de 2008

La Gran Metáfora Deportiva

Hoy el Ministro de Industria, don Miguel Sebastián, la ha utilizado a propóstito de esta crisis o desaceleración acelerada que la economía española está teniendo en los últimos meses. Y, como era de esperar, ni siquiera se ha dado cuenta, como me imagino que casi nadie se habrá dado cuenta por ser de uso habitual. Me refiero a la Gran Metáfora Deportiva (GMD) esta vez sazonada con cierta preocupación estética tan comprensible por parte de todos (todas) aquellos que ante la llegada del verano ven con aprehensión esos kilos de más que tan feos nos dicen que son. La GMD es ésa figura literaria que convierte a la economía en una suerte de competencia deportiva en la que, querámoslo o no, todos somos jugadores. Consiste en entender el mundo económico como un juego competitivo, agonísta por usar de la definición de Huizinga, que a diferencia de otros juegos nunca concluye. Y claro, para no perder, porque está claro que en un juego que nunca acaba nunca hay -por definición- un ganador, todos sin excepción, todos tenemos que "entrenarnos" y estar dispuestos a "sacrificarnos" para estar plenamente preparados para jugar en ese torneo sin fin, que ahora gracias a la globalización, se juega a escala mundial, contra otros, ya sean esos otros individuos, empresas o países.

Pero veamos que ha dicho nuestro sabio ministro: "la experiencia de estas crisis es que luego se sale creciendo mucho más fuerte si el país ha aprovechado también para perder grasa, para modernizarse, para ganar productividad y competitividad" (El Mundo 16/6/08) O sea, que hay una crisis en el "equipo" de la economía española pero que no hay problema si se hacen los pertinentes cambios y salen los gordos y entran los atléticos. Dicho de otra manera, que no pasa nada que, gracias a los desvelos del Gobierno, los que van a perder en esta crisis son como GRASA, células adiposas del cuerpo económico español que impide que éste sea más competitivo, más moderno y productivo, más atlético en una palabra. Y, claro, él -junto con otros igual de sabios e importantes- claro está no es una grasienta célula pues hace de entrenador que decide quien entra o sale al terreno de juego pues para eso es ministro.

Pero miedo me da el que sea una metáfora de uso tan cotidiano. Aceptarla así, sin pensar en ella un segundo es peligroso pues puede acabar convirtiendo a "lo económico" en un poder simbólico al que cabe sacrificar la vida de los individuos, ¿no debería estar la economía española al servicio de los españoles, estén o no estén "gordos"? y, por cierto, aceptando que la competencia es como una suerte de partido de fútbol jugado simultáneamente entre milyún equipos. ¿quiénes son los espectadores que lo disfrutan?

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