sábado, 11 de octubre de 2008

UN CUENTO SOBRE ALCISTAS Y BAJISTAS

Tras la publicación de la entrada "Ne tirez pas sur les bajistes" del 19/09/09, leo en el The Economist del 26/09/08 el siguiente "cuento" cuya moraleja es la misma que la de esa entrada. No puedo evitar el traducirlo pues, ¡qué se le va a hacer!, uno se enorgullece un poco cuando encuentra que su punto de vista viene respaldado por esa revista. (Nota: la traducción es mía así que lamento el que su categoría literaria no sea muy elevada)


 

Una historia del futuro a tener en cuenta.

Esta historia periodística acaba de salir a la luz tras caer por una rendija del continuo espacio-temporal.

26 de septiembre de 2021

Las autoridades financieras de América y Europa tomaron ayer la decisión de imponer restricciones en los mercados para abortar una crisis financiera. Su objetivo es una suerte peculiar de especuladores conocidos como "compradores a largo" (long-buyers) que se caracterizan por comprar activos no para disfrutar de las rentas o bienestar que generan sino para beneficiarse de sus ascendentes precios.

"Algunos de estos tipos compran casas en las que no tienen la menor intención de vivir", dijo Lord Poohbah, presidente de la Comisión Ejecutiva de los Servicios Financieros de Gran Bretaña," y otros compran acciones que planean vender en unos pocos días o semanas, en vez de un periodo tiempo prudencial de varios años". Su comportamiento fuerza los precios hacia arriba por encima de sus valores fundamentales, señalan los críticos, lo que ha llevado a varios periódicos sensacionalistas británicos a llamar a los gerentes de los fondos de inversión que así actúan "cerdos avariciosos".

Críticas particulares se han dirigido a los llamados "compradores a largo al descubierto" (naked-long-buyers), quienes tratan de comprar casas sin poner por delante una entrada. "Tales individuos son realmente inquilinos con una opción de compra gratuita sobre los precios de las casas en ascenso" dijo un analista financiero, "pero que esperan que los contribuyentes les salven si los precios de las casas se desploman".

No sólo es este un caso claro de riesgo moral (es decir, un estímulo a la asunción de riesgos de modo irresponsable), sino que sus actividades tiran hacia arriba de los precios de las casas, poniéndolas fuera del alcance de las familias que trabajan duramente y que ahorran diligentemente para acumular dinero con el que financiar una entrada. También dentro de esta categoría de especuladores están los "buy-to-letters" que compran una ristra de casas con dinero prestado con la esperanza de conseguir ganancias cuantiosas.

En América, los precios más elevados de las casas han tirado de la inflación en los últimos años. El Departamento de Trabajo fue obligado a incluir una medición adecuada de los precios de la vivienda en los datos de inflación por la Ley en memoria de Alan Greenspan, aprobada por el Congreso en 2020.


 

En los mercados bursátiles, los "compradores a largo" compran a menudo acciones tras un análisis poco adecuado de los balances de las compañías porque creen que siempre hay un "estúpido mayor" que las comprará a un precio más alto. Esto ya sucedió en la llamada burbuja de las puntocom al final de la década de 1990, que condujo a pérdidas masivas que desestabilizaron la economía y acabaron provocando que la Reserva Federal bajase los tipos de interés.

Además, los ingenuos "compradores a largo" hicieron subir las cotizaciones de las empresas financieras, como los bancos, hacia mediados de la primera década del 2000, lo que llevó a los bancos a permitirse hacer una irresponsable política de préstamos lo que a su vez llevó más adelante a la caída de los precios de la vivienda en 2007-10, un acontecimiento que despertó el miedo a una repetición de la depresión de 1930.

"No podemos dejar que los "compradores a largo" desestabilicen los mercados una vez más", dijo el Secretario del Tesoro norteamericano. Consecuentemente tomó medidas para limitar el rango de ascenso de los precios futuros incluyendo la creación de la llamada "Revolution Trust Corporation" que sacará a la venta acciones por un valor de un billón de dólares de las compañías financieras. Lo que se saque de su venta será utilizado para pagar deuda pública, cuyo nivel creció enormemente por los costes de previos rescates del sistema financiero.

El plan para poner un límite a los precios de las casas implica la introducción de un impuesto sobre las ganancias patrimoniales en las mismas futo de las subidas de precios. "Si los contribuyentes tienen que subvencionar las pérdidas por las caídas de precios de Ias casas, es simplemente justo que participen en las ganancias", dijo el Secretario. Los propietarios pueden protestar por los detalles del plan pero los poderes discrecionales adoptados para dirigir el sistema financiero por el anterior Secretario, Hank Paulson (ahora Rey Henry I de America) significa que de poco les van a valer sus quejas.

Los analistas del sector señalaron que buena parte del daño hecho por los compradores a largo podría haber sido evitado si una práctica, hoy extinguida, llamada "venta a corto" hubiese sido permitida. Al especular a la baja sobre los precios, los vendedores a corto en teoría impiden que se formen burbujas. Sin embargo, su capacidad para participar en los mercados estuvo siempre limitada por diferentes regulaciones, y la táctica fue definitivamente excluida durante la crisis de 2008. "Nos echaron del negocio" recordaba George Soros, un antiguo gerente de un fondo de inversión de riesgo, hablando en Central Park, antes de añadir, "¿Quiere el señor que le eche un poco de de ketchup?"

Antes de esa crisis, la rúbrica estándar de todo producto financiero decía: "AVISO: Las cotizaciones pueden ir no hacia abajo y no sólo hacia arriba". Tras ella la cláusula "pero no sin que las autoridades tengan algo que decir al respecto" fue añadida. El resultado fue un boom de una década de duración en los precios de las casas y en las cotizaciones de las acciones que al final obligó a que las autoridades interviniesen ayer.

Preguntado sobre si estaba culpando a los especuladores por la inadecuada política monetaria americana, el Secretario del Tesoro interrumplió abruptamente la conferencia de prensa.

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