sábado, 6 de junio de 2009

Adenda: Fisoeconomía y climatización.

Si la interpretación fisioeconómica del crecimiento económico fuese correcta quizás la política de desarrollo más efectiva para aquellos países o regiones sometidas a la "paradoja ecuatorial" tuviese como una primera e ineludible etapa el fomento de la inversión no en nuevas tecnologías o en costosísimo equipo capital o en educación de alto nivel sino en un bien de consumo duradero tan humilde como es el aire acondicionado. Pues, a fin de cuentas, lo que se pretende y se consigue con la climatización es simular, en las zonas geográficas de clima tórrido, las condiciones climáticas de las zonas templadas. Parecería a primera vista que reducir el problema del subdesarrollo a la difusión de los aparatos de aire acondicionado es una boutade rayana en el despropósito. Es posible, pero sin embargo la historia económica del Sunbelt norteamericano exige no descartar de antemano tan aparentemente descabellada hipótesis y obliga en consecuencia a tomar en consideración la fisioeconomía con cierta seriedad.


El sur de Estados Unidos, la extensísima zona que va desde el océano Atlántico al Pacífico que se conoce como el Sunbelt (el "cinturón del Sol") ha sido históricamente un lugar bastante inhóspito para el ser humano. El calor tórrido de las zonas desérticas y el calor húmedo de las que no lo son por cercanía al Golfo de México y al Atlántico, calor que no remite a lo largo de buena parte del año han sido frenos poderosos para el desarrollo económico de esta zona. Históricamente, esas condiciones climáticas han influido negativamente sobre su crecimiento por razones de oferta -la escasez de agua en las zonas de desierto- y de demanda - las razones a las que atiende la Fisioeconomía, y es muy probable que haya sido la mayor tolerancia al calor húmedo de los negros del África ecuatorial adaptados a ese clima lo que esté debajo de su "elección" como los esclavos idóneos para trabajar forzosamente en el sudeste norteamericano. Más adelante, tras la guerra Civil y la abolición, y obviamente no (o no sólo) por razones climáticas, esta misma población trabajadora emigró al norte industrial, por lo que la vida económica en el caluroso Sunbelt languideció todavía más. Todos tenemos una imagen de la vida en el sur de los Estados Unidos: el cine nos la ha dejado: el calor húmedo, los días y noches agobiantes, la vida en los porches a la espera de que caiga el calor, la imposibilidad de trabajar en las horas centrales del día.

El caso es que, como reconocen todos los historiadores del Sunbelt, todo esto empezó a cambiar tras la II Guerra Mundial gracias a dos avances técnicos. El primer "avance" no es nada novedoso pues tiene una larga historia que se remonta a la Mesopotamia de hace más treinta siglos. Se trata de la creación de presas y la canalización para regular las dotaciones de agua. La construcción de grandes presas en EE.UU. en la década de 1930 permitió que zonas desérticas fuesen habitables y hasta cultivables. Pero es el otro avance técnico el que aquí interesa más: se trata del hoy humilde y corriente aire acondicionado. Hasta la difusión de aparatos de aire acondicionado baratos, la vida en el Sunbelt, sobre todo en las zonas de calor húmedo era extremadamente fastidiosa. Como señala Stan Cox, "antes del aire acondicionado, la vida en América seguía un ciclo estacional determinado por el tiempo. La productividad de los trabajadores declinaba en proporción al calor y humedad ambiental de modo que en los días más cálidos los empleados dejaban de trabajar temprano y las empresas echaban el cierre. Tiendas y teatros también cerraban incapaces de acomodar a grandes grupos de personas en unos interiores insoportables". Con el aire acondicionado llegó la inversión de demografía sureña y de ser una región que expulsaba gente al Norte desarrollado empezó a atraer población. Primero fueron los jubilados, pero más tarde también se instalaron nuevas empresas de tecnología y de servicios, y hoy, el Sunbelt es una zona económica pujante. Desde el punto de vista de la Fisoeconomía, la climatización habría cambiado el metabolismo de los habitantes del Sur pues, en un sentido muy real, habrían pasado a vivir en un clima templado. Puede que esto último parezca un tanto exagerado pero me pregunto qué parte del día, qué cantidad de minutos, no de horas, pasa por término medio un ciudadano de Florida que no trabaje en la agricultura a la intemperie teniendo en cuenta que su casa, su trabajo, su coche y el centro comercial donde vive su tiempo de ocio están climatizados (el 25% de la energía eléctrica de Florida se usa en climatización).

3 comentarios:

  1. No es sostenible que Africa se deba gastar un 25 % en energia en aire acondicionado,como el sur de EEUU,para prosperar... a pesar de los limites al crecimiento, si en mi caso hago esta simplificacion parece un enfoque radical.R.

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  2. Fernando Esteve Mora2 de julio de 2009, 10:36

    ¿A qué te refieres por "sostenible"? ¿A que es muy costoso o a que ecológicamente es inviable? Porque si te refieres a lo primero, la efectividad de tal gasto (que no tiene porqué ser el 25% de Florida)dependerá del valor del output que se obtenga por él.

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  3. Con la que está cayendo estos días en Madrid, yo sin aire acondicionado, y sin problemas de temperatura. ¿Y eso?
    A todo el mundo le parece razonable que, cuando hace calor, hay que abrir las ventanas ¡yo las cierro! y que cuando hace frío hay que cerrarlas ¡yo las abro! aprovecho la inercia térmica de mi casa y no necesito aire acondicionado.
    Y no es solo esto. Vio mi suegra la factura del gas natural y se quedó de piedra por el bajo consumo. Ella sola gasta más de lo que gastamos tres en mi casa. Cuando fui a su casa empecé a darle observaciones de ineficiencia energética. Me dice "tonterías, siempre lo he hecho así", le contesté "por eso siempre ha gastado mucho mas que yo". Naturalmente, mi suegra es de los que tienen todo el dinero en cuenta corriente. Y es que una cosa y la otra van unidas: las pocas ganas de pensar y el elevado gasto.

    Y es que en muchas ocasiones es más importante poner inteligencia que medios.

    Con todo lo que están soltando estos dias respecto de medidas contra la crisis, hay una que no he oido todavia: el incremento de la eficiencia energética, pero en serio, no lo de las bombilitas chinas de regalo. Y es que en España tememos el mayor consumo energético por unidad de producción, lo que, siendo un problema, tambien puede ser una oportunidad.

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